A veces siento que mi móvil me respira en la nuca.

No suena, no vibra, pero está ahí, esperándome.

Como si supiera que, en cuanto mire la pantalla, volveré a ser esa mujer que responde, soluciona, atiende, contesta, coordina… esa mujer que siempre está.

Y no sé en qué momento me subí al tren de la inmediatez, pero reconozco que ha hecho falta rozar el burnout para entenderlo.

No hablo de “estar cansada”. Hablo de acariciar el agotamiento con las dos manos.

Y entonces, parar. Parar de verdad.

Horarios claros, autorespondedor activado y un regreso consciente al correo electrónico: más eficiente, más ordenado, menos invasivo.

Porque, sinceramente, si es tan urgente… llámame.

Y si puedo pedir un favor: no me mandes un WhatsApp para avisarme de que me has mandado un mail. De verdad, me llegan.

Desde ya, elijo no contestar al momento. Y no pasa nada. No es desinterés, es gestión. He aprendido que la rapidez no mide la calidad de una relación, ni el respeto, ni el compromiso. Mide, más bien, el nivel de ruido que estamos dispuestas a soportar.

Y yo, sinceramente, ya no tengo hueco para tanto ruido.


Estar disponible todo el tiempo me agota (y me desconecta)

Durante años he creido que estar siempre disponible era una virtud.

Que responder rápido era sinónimo de profesionalidad. Pero, en realidad, era miedo.

Miedo a decepcionar. Miedo a perder oportunidades. Miedo a que alguien pensara que “ya no estaba trabajando”.

Y ahora lo veo con claridad: no era multitarea, era multiesclava.

Y la peor parte es que esa disponibilidad constante no me hacía más cercana. Me hacía más dispersa. Y, sobre todo, más ausente.


He llegado a una conclusión : el liderazgo no tiene nada que ver con estar disponible 24/7.No se mide por la cantidad de mensajes respondidos ni por la velocidad con la que reaccionas, sino por la calma con la que decides.

Respetarte, cuidarte y saber autogestionarte no son signos de egoísmo, son señales de liderazgo personal. Y solo cuando aprendes a liderarte a ti misma —sin culpa, sin urgencia— puedes convertirte en un verdadero referente para los demás.


El nuevo liderazgo no es acelerado : respira

No sé si os ha pasado, pero yo respondía mensajes en los semáforos, llamadas en domingo y dejaba mi agenda abierta para todo el mundo. Hasta hoy, que decido que ya no quiero vivir pendiente del doble check azul. Quiero vivir pendiente de mí.

Quiero conversaciones lentas, reales, con silencios que también digan algo.

Quiero volver a disfrutar de responder cuando tengo algo que decir, no solo por obligación.

Porque no hay liderazgo sostenible sin desconexión consciente. Y porque quiero dirigir mi vida, no solo reaccionar a ella.


Y qué suerte —de verdad— que nacen proyectos como Consciencia Digital, de mi amiga Cristina Muñoz, que pone palabras a todo esto que tantas sentimos pero no siempre sabemos expresar.

Ella nos recuerda que podemos usar la tecnología sin perdernos en ella. Que podemos elegir un ritmo más humano, más nuestro.

Y me emociona ver cómo más mujeres lo estamos entendiendo. Que no se trata de desconectarse del mundo. Se trata de reconectarse con nosotras.


Así que, si tardo en contestarte, no te preocupes. No es falta de interés. Es presencia.

Con cariño, honestidad y propósito,

Tacones & Bambas Liderazgo con propósito. Sin culpa. Sin prisa.

#taconesybambas #somostaconesybambas #comunidad #tenemosunpodcast #tribu #networking #liderazgo #negocios #crecimiento

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *